SILENCIO
Los
trapenses tienen fama de ser personas silenciosas. De algún modo
esta impresión, que tiene un cierto fundamento en la realidad,
ha llevado a la idea de que los trapenses hagan un voto de
silencio, cosa que no es verdad. En el monasterio hay tres
motivos para hablar:
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 |
·
la comunicación
funcional en el
trabajo o durante los diálogos
comunitarios;
·
el intercambio espiritual
sobre la vida personal con los superiores
o con un hermano acompañante;
·
la conversación informal en
ocasiones especiales.
Se
integran estas tres razones para hablar, dentro de la disciplina de
mantener un ambiente general de silencio, el cual constituye una ayuda
muy importante para la oración
continua.