El Monasterio Ntra. Señora de los Ángeles fue fundado por la abadía trapense norteamericana de San José, en Spencer, Massachussets, el 28 de octubre de 1958. Cuatro sacerdotes y cinco hermanos formaron el grupo inicial,  a los que al año siguiente  se les agregaron otros once hermanos, hasta conformar una comunidad de veinte miembros cuya misión fue establecer la fundación  y construir el monasterio.

El matrimonio Pablo Acosta y Carmen Leloir de Acosta donaron generosamente una porción de tierra de su estancia “Los Ángeles”, en

 

las sierras de Tandilia, en la pampa húmeda argentina.   La Sra. Sara East, amiga y benefactora de los Estados Unidos,  tomó a su cargo el costo de las construcciones.

El edificio del monasterio posee el estilo y las disposiciones clásicas de la arquitectura cisterciense, con su característica simplicidad y belleza. En el conjunto sobresale la iglesia, pieza única de este estilo en América latina. El diseño se debe al Hno. Blas Drayton,  monje de Spencer, y la construcción fue ejecutada por la empresa constructora “Toscano -Latanzi” de Azul, bajo la dirección del Hno. Gerardo Bourke y la colaboración de los monjes fundadores.

 

 

 


 

 

 

 

La vida monástica trapense fue muy bien recibida tanto por la iglesia como por el pueblo argentino. Vida sencilla de oración y de trabajo, dedicada enteramente a Dios en su estilo de vida contemplativo. Desde un principio atrajo vocaciones que fueron enriqueciendo la comunidad. El ideal monástico de la búsqueda de Dios vivo animó a muchos jóvenes a unirse sucesivamente a ella. No todos permanecieron, pero todos encontraron el sentido de la vida y la experiencia del amor divino y fraterno.

El 24 de enero de 1969 la comunidad alcanzó su autonomía como monasterio independiente, y el  13 de febrero de 1984 fue erigida canónicamente como abadía procediendo a la elección de su primer abad argentino:  Dom Bernardo Olivera.
Azul  es la primera comunidad existente de monjes trapenses en América

 

latina y,como hermana mayor,  colaboró y vio nacer a los restantes monasterios de monjes y monjas trapenses presentes hoy en nuestro Continente. Actualmente dos monasterios femeninos, las abadías de “La Madre de Cristo”, en Hinojo, Argentina, y “El Encuentro”, en Ciudad Hidalgo, Méjico, mantienen una especial relación (filial) con la Abadía de Azul.

Consciente de la rica tradición monástica cisterciense que le animaba y la novedad que implicaba la vida monástica para nuestras iglesias en el Cono Sur Americano, Azul realizó y colaboró con múltiples iniciativas monásticas tanto dentro como fuera de la Orden. Varios de sus miembros prestaron servicios cualificados durante varios años, entre ellos Dom Bernardo Olivera, como Abad Generalde la Cistercienses de la Estrecha Observancia entre los años 1990 y 2008

 

 


 

 

Cabaña “Los Ángeles”

El cultivo del campo es la principal fuente de recursos económicos. Establecido el monasterio comenzó el progresivo laboreo de la tierra a fin de refinar sus pastos y limpiarla de piedras para que en su configuración serrana se volviera productiva. En sus procedimientos el Monasterio fue siempre un estímulo para la zona: Plan Balcarce del INTA para pasturas; curvas de nivel; siembra directa …

La sierra no permite mucha agricultura, por eso  la ganadería fue desde el inicio una prioridad. El primer rodeo fue una capitalización de 27 vaquillonas Hereford,  de origen “Las Hermanas” de Herrera Vegas.  Años más tarde el primer “plantelito” de toros de pedigrí provino de Pereyra Iraola.
La escasez de recursos hizo que a partir de 1982 se comenzara a

 

inseminar las mejores vacas del rodeo. Luego,  desde 1987 comenzó a funcionar la cabaña de puro registrado “Los Ángeles”, buscando una genética Hereford definida por su clase y  funcionalidad para los campos argentinos. En estos últimos años se han ido incorporado las últimas tecnologías de medición y procesamiento de datos, que nos ha situado como referentes de la raza Hereford en la Argentina.

Artesanías Trapenses 

El rico tapiz de flores y hierbas de la sierra nos llevó en 1972 a la apicultura y en 1992 a los extractos de té digestivo:  Santa cruz de la Sierra es la marca de nuestra miel natural  y Jardín de los monjes el sabroso y eficaz té digestivo. Pero en el taller de los monjes siempre nace “algo”: ….los alfajores de fecula de maiz….. la artesanía religiosa en madera, velas y más.

 

 

 

 


 

 

 

 

La hospitalidad ha sido siempre practicada por los monjes como expresión de su amor y servicio al prójimo, y una manera de compartir la riqueza de su vida de fe. Por eso nunca faltaron ni faltarán personas de todo tipo y condición que se lleguen hasta la Casa de Dios. San Benito pide que “honremos a todo hombre” porqueen ellos está Dios. En el huésped, el peregrino, el visitante, el pobre, el necesitado….está presente Cristo  que  nos sale al encuentro.

Desde un principio, y  en forma muy limitada,  la comunidad recibió siempre a toda clase de personas.  En 1996,  gracias a la generosidad de varios benefactores, pudo construir una nueva Hospedería abierta a todos los que quisieran  compartir  un tiempo de búsqueda del Señor y de encuentro y consigo mismos.

 

 

 


 

 

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